NO PERSIGAS EL AMOR

Isabella Paz

Isabella Paz

Pedagoga Terapeuta Psicomotricista

Equivocadamente, nuestra cultura nos programa para experimentar bienestar de afuera hacia dentro.

Nos promete vivir grandes dosis de intensidad a cambio de obtener aquello que está fuera de nosotros, y  en este sentido, el amor romántico nos asegura una solución mágica a nuestros problemas.  Nos lleva a creer que si encontramos el amor fuera de nosotros,  todas nuestras heridas se borrarán y seremos por fin felices. 

Perseguir el amor o las sensaciones que nos produce el enamoramiento es una actitud en la que caemos todos. Sus poderosas hormonas tienen el poder de atenuar de forma temporal las grietas del corazón. Tiene un efecto analgésico sobre nuestras heridas. 

Este amor que nos han vendido y hemos comprado,  se alimenta de nuestras fantasías tempranas, de nuestras experiencias dolorosas de la infancia y se enciende con películas, novelas y canciones románticas. 

Pero el efecto narcótico del amor romántico y las sensaciones que produce terminan.  Algunas personas no logran atravesar el poderoso efecto del enamoramiento y luego de este periodo, se aburren, no se apasionan, ya no sienten.   Entienden que el amor se acaba y permanecen, dentro o fuera de la relación, soñando o esperando que alguien  llegue nuevamente para hacerlos sentir aquello que ya no sienten. 

Sin embargo, el verdadero amor asoma cuando termina la fase del amor romántico. Es precisamente en ese momento, cuando tenemos la oportunidad vivir el amor. Un amor que nos conecta a otro ser humano, y a través del cual nos hacemos más compasivos, empáticos, menos egoístas, crecemos, desarrollamos paciencia y tenemos la posibilidad de vivir una autentica intimidad emocional.  Pues el amor, contrario a lo que creemos, la forma en la que más lo experimentamos es cuando lo damos, no cuando lo recibimos. 

Definitivamente, el amor tiene la capacidad de borrar cualquier herida, y de curar nuestros grandes vacíos.   Nos hace sentir conectados. Pero el amor no es una sensación ni un sentimiento, es un acto de voluntad en el que decidimos nutrir y encender la relación con otro ser humano. 

Para vivir una relación de pareja es necesario que desmontemos nuestra idea romántica del amor, que corresponde a un esquema infantil, en el que  otro ser humano, debe satisfacer nuestras necesidades. 

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